Páginas

sábado, 9 de marzo de 2013

''Los otros mártires''


Marta Velasco presenta en “Los otros mártires” la odisea de las religiones minoritarias en España


(Fuente: Periodistas-es – Manuel López) “Al fin, un actor/autor desvela la intrahistoria”. Así titulé el texto de presentación que el profesor Máximo García Ruiz me pidió para su obra La libertad religiosa en España. Un largo camino.* Esto ocurría en 2006, 30 años después de la publicación de La España Protestante. Crónica de una minoría marginada (1937-1975)**, obra de la que soy autor y cuyo único mérito, de haberlo, consiste en que se encuadra en el tiempo justo en medio de los dos periodos históricos en que fueron escritos y publicados los dos libros de obligada referencia sobre el tema, uno en plena Dictadura, Defensa de los protestantes españoles***, de Juan Antonio Monroy, y otro ya en plena Democracia, La España Evangélica, ayer y hoy, de José María Martínez****.
Manuel López¿Todo dicho, pues, sobre el tema de la discriminación religiosa en España al hilo de la memoria histórica? En modo alguno. Hay muchas historias que investigar, desvelar, documentar y contar, y toda iniciativa editorial en este sentido no merece sino todo tipo de parabienes. Viene esta larga introducción a cuento de la publicación por Akal, con la colaboración dela Fundación Pluralismo y Convivencia y la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, de Los otros mártires. Las religiones minoritarias en España desde la Segunda República hasta nuestros días,***** de Marta Velasco.
“Reconocer a  quienes han protagonizado una lucha en cualquier ámbito es imprescindible para aceptar lo que nos constituye como sociedad”, recuerdan los editores, para añadir que “gracias a  esa resistencia todas las personas que viven actualmente en España, incluidas las que no profesan ninguna religión, pueden gozar plenamente de sus derechos civiles.”
Ahí estamos. Los otros mártires recuerda historias ya conocidas y recuerda algunas inéditas de quienes han sido silenciados durante décadas por las imposiciones sociales, culturales y políticas de los vencedores de la Guerra Civil Española. Una realidad que, como nadie ignora, estuvo marcada por la negación y persecución de cualquier diferencia; porque para el franquismo la “españolidad” se basaba especialmente en tres elementos inamovibles: una única religión, la católica; una cultura única, la castellana;  y, finalmente, en una única ideología, la nacionalcatólica.
Este libro es el resultado de la investigación sobre memoria histórica y libertad religiosa que ha llevado a cabo Marta Velasco, licenciada en Historia, y colaboradora en varios proyectos relacionados con  la recuperación de la Memoria, y de la colaboración entre la Fundación Pluralismo y Convivencia y la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica.
El hecho de que la edición haya sido obviamente apresurada, probablemente por aquello de la prevención de que los recortes del Gobierno afectaran también –como así ha sido en un 60%– al presupuesto de la Fundación Pluralismo y Convivencia– deja, como todo lo negativo o que “necesita mejorar”, tres aspectos positivos de “progresa adecuadamente”: uno, que el libro está editado, y es una obra actualizada de información sobre otras confesiones que también son iglesias además de “la” Iglesia (Católica); dos, presenta el testimonio de personas y colectivos que han participado en la pugna por el derecho a vivir y demostrar públicamente su pertenencia a una entidad religiosa minoritaria; y por último, tres, ofrece exhaustiva documentación histórica con numerosos documentos facsímiles “que posibilitarán al lector el acceso directo a las fuentes de información, sin interpretaciones ni mediaciones, a algunos hechos que son parte de nuestra historia común, y no simplemente la de los creyentes de las diferentes confesiones”.
El otro aspecto positivo: el deseo de que esta edición circule… y se agote pronto, al objeto de que una próxima edición revisada haga plena justicia al aserto “Mejorando lo presente”, habida cuenta de que, aun con sus aspectos mejorables –fuentes documentales, testimonios, bibliografía y un mayor reconocimiento a los precursores de la libertad religiosa en España: el ministro Fernando María Castiella y el secretario ejecutivo de la Comisión de Defensa Evangélica José Cardona Gregori– Los otros mártires es un libro absolutamente recomendable.
——
* Máximo García Ruiz, Libertad religiosa en España. Un largo camino. Prólogo de Juan Luis Rodrigo. Presentación de Manuel López. Consejo Evangélico de Madrid. Madrid, 2006.
** Manuel López. La España Protestante. Crónica de una minoría marginada (1937-1975). Prólogo de José María Díez-Alegría. Sedmay, Madrid, 1976.
*** Juan Antonio Monroy. Defensa de los protestantes españoles. Luz y Verdad, Tánger, 1959.
**** José María Martínez. La España evangélica, ayer y hoy. Clie, Terrassa, 1994
***** Marta Velasco. Los otros mártires. Las religiones minoritarias en España desde la Segunda República hasta nuestros días. Fundación Pluralismo y Convivencia y Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica. Foca Investigación. Ediciones Akal, Madrid, 2012

Autor/a: Manuel López


Manuel López es periodista, fotógrafo, profesor de Comunicación e Imagen y consultor de prensa. Editor adjunto de "Periodistas en Español" (www.periodistas-es.org). Bautista. Miembro de Cristianos Socialistas. / Fuente: Lupa Protestante

miércoles, 6 de marzo de 2013

Contra las últimas muertes en el Estrecho mientras acaba la búsqueda de dos desaparecidos

Contra las últimas muertes en el Estrecho mientras acaba la búsqueda de dos desaparecidos

Más de medio centenar de personas secundaron ayer, 5 de marzo, una concentración convocada por la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (Apdh-a) frente a la Subdelegación del Gobierno de Cádiz por las últimas cuatro muertes registradas en el Estrecho. Así, han hecho entrega de un escrito dirigido al ministro del Interior, trasladándole su «enorme preocupación ante la tragedia que acompaña de forma constante a la inmigración africana» desde que hace más de 20 años empezó a cruzar el mar para buscar «un futuro de dignidad». Casi simultáneamente, ayer, se dio por terminada la búsqueda de los dos inmigrantes desaparecidos de la patera hundida el sábado en aguas del Estrecho. El operativo de localización y rescate terminó sin ningún resultado.

La Iglesia de la Trinidad de Cádiz (Comunión Anglicana) también se suma a esta petición. La constante perdida de vidas humanas en el Estrecho de Gibraltar consecuencia de la inmigración en condiciones inhumanas es un problema al que hay que dar la mayor celeridad en su solución.

La noticia está recogida de La Voz digital.

martes, 5 de marzo de 2013

MEDITACIONES DE CUARESMA



Hemos recibido de la Agencia Episcopal de Alivio y Desarrollo la siguiente nota:

El tiempo de Cuaresma nos ofrece la oportunidad de reflexionar sobre nuestras vidas, nuestras relaciones con nuestros vecinos y nuestro mundo mientras avanzamos hacia la celebración de la resurrección de Cristo y la Pascua.

Esta décima edición de Meditaciones de Cuaresma de la Agencia Episcopal de Alivio y Desarrollo, es un camino de oración y reflexión que puede guiar a descubrir cómo podemos ayudar a aliviar el hambre y mejorar el suministro de alimentos del mundo, a través de la abundancia de Dios en nuestras vidas.

Están escritas por un grupo de líderes de la Iglesia Episcopal, que aportan sus perspectivas teológicas y espirituales particulares en estos escritos, al meditar en sus pasajes  favoritos de las Escrituras y otras fuentes de sabiduría espiritual.

Es nuestra esperanza que las Meditaciones de Cuaresma 2103 profundicen nuestra comprensión del llamado de Dios a nuestras vidas y nos ayuden a pensar en cómo podemos sanar a un mundo que sufre.

Sinceramente en Cristo,

Robert W. Radtke
Presidente de la Agencia Episcopal de Alivio y Desarrollo (ERD)

DESCARGAR LAS MEDITACIONES DE LA CUARESMA EN ESPAÑOL DE: 

Fuente: Agencia Episcopal de Alivio y Desarrollo
Edición: Gabinete de Comunicación Iglesia Anglicana de España (IERE)

lunes, 4 de marzo de 2013

Dime qué y cómo lees… y ya te diré (2ª parte)



El que lee entienda. (San Marcos 13, 14 RVR60)
Sinceramente, no esperábamos que nuestro artículo pasado despertara tantos interrogantes e incluso tanta preocupación en hermanos y amigos de distintas denominaciones. De hecho, durante esta semana hemos estado recibiendo mensajes privados y hasta llamadas telefónicas en las que personas muy queridas y muy cercanas nos pedían insistentemente ejemplos concretos de cómo poder leer la Biblia para disfrutarla, es decir, sin entrar en cuestiones polémicas. Ello nos ha hecho pensar, y no sin tristeza, que efectivamente algo va mal en nuestro acercamiento al texto sagrado, y que no íbamos desencaminados al proponer una lectura más estética, más gozosa, más relajada de lo que profesamos ser la Palabra de Dios. Quede pues para una posterior reflexión lo que era nuestro proyecto inicial al redactar el primer artículo (expresar en una segunda entrega algo acerca de la otra literatura cristiana que habitualmente consumimos además de la Biblia). Nos centraremos únicamente en tres ejemplos de lo que llamamos lectura estética, o si lo preferimos, lectura gozosa de las Sagradas Escrituras, tres modelos paradigmáticos aplicables, mutatis mutandis, al resto.
El primero, cómo no, es Génesis 1, o más exactamente, Génesis 1, 1 – 2, 4a, vale decir, el Primer relato de la Creación, que es también el inicio de la Biblia tal como nos ha sido transmitida. Es muy de agradecer que algunas versiones actuales hayan tenido el acierto de presentarlo con una tipografía distinta de los relatos puramente narrativos, o sea, como un poema. Realmente es un poema, o mejor dicho, un canto compuesto de forma que quienes lo escucharan pudieran recordarlo con facilidad y eventualmente repetirlo. La estructura propia del texto invita a ello; no tenemos más que pensar en las ocasiones en que leemos las fórmulas “sea… y fue así”, “y fue la tarde y fue la mañana, día tal”, o “y lo vio Dios. ¡Qué bueno!” (el “y vio Dios que era bueno” de las versiones más al uso). No vamos muy desencaminados si nos imaginamos un grupo de cantores levitas de la época de la restauración, después del exilio babilónico, entonándolo en alguna festividad especial del calendario litúrgico hebreo al son de sus instrumentos musicales, y con la correspondiente responsio del público, como si se tratara de un cántico antifonal. En este texto encontramos una de las imágenes más hermosas del Dios de la Biblia, el artista que se deleita con su propia obra, que se queda extasiado ante la belleza y la hermosura de su propia creación, y que pone todo su cuidado, todo su esmero, e incluso todo su cariño, en la formación de la especie humana, del varón y la mujer. Es decir, nos topamos con un mensaje sencillo y escueto que podríamos resumir muy bien así: todo lo que Dios ha hecho es bueno, especialmente nosotros los seres humanos (¡¡??). ¿A qué respondía esta tan bien elaborada composición? Sin duda, al paganismo pesimista del Cercano Oriente, en el que el mundo era el producto de un equilibrio muy tenso entre fuerzas caóticas desatadas y la intervención de unas divinidades más o menos poderosas, y en el que el ser humano se presentaba como el residuo de alguna entidad primigenia monstruosa y maligna vencida por una deidad o, todo lo más, como un mero criado de los dioses. Este Primer relato de la Creación transmite, por lo tanto, optimismo y confianza, y no es por casualidad que en la ordenación de los escritos que componen la Biblia se haya colocado deliberadamente en primer lugar: la Historia de la Salvación que las Escrituras nos vehiculan es una historia de fe y esperanza, nunca lo olvidemos. De ahí que quienes hasta el día de hoy se empeñan en buscar en este hermoso cántico argumentos paleontológicos contra teorías científicas, o “evidencias” de la historia geológica de la Tierra, cometan un grave error: por un lado, fuerzan un texto que no se compuso con tal propósito, y por el otro, se privan (y privan a los demás) de la belleza de una obra de arte inigualable.
El segundo ejemplo lo encontramos en 1 Samuel, uno de los escritos más ásperos y más duros del Antiguo Testamento, no sólo por su peculiar contenido especialmente belicoso, sino por el estado en que se encuentra su texto, que no es precisamente el mejor si lo comparamos con el de otros libros. El capítulo 17, por centrarnos en uno bien conocido, narra la hazaña de David frente al gigante filisteo, algo que a los niños de las escuelas dominicales de hace cuarenta o cincuenta años les entusiasmaba, pero que hoy a bastantes de aquellos niños, ahora adultos y padres de familia, les parece poco conveniente por la agresividad y la violencia que encierra y lo ven impropio para la educación cristiana. Cada época tiene su propia sensibilidad en la percepción de las cosas, eso está claro. Independientemente de la historicidad del hecho narrado (la victoria de David frente al campeón enemigo), el texto viene redactado con los rasgos propios de un relato popular, es decir, oral en un principio y deliberadamente atractivo: se incide en el hecho de que David era a la sazón un muchacho inexperto en el uso de las armas (debía hacer reír a más de un hebreo la imagen del joven pastor que no sabía moverse con las pesadas armas del cobarde Saúl), pero que derrota a un coloso de cerca de los tres metros de altura, el célebre Goliat, sin duda un pobre sujeto aquejado de gigantismo hipofisario con todas sus consecuencias negativas, armado hasta los dientes y bien pertrechado, que, no obstante, es derribado ¡por un guijarro lanzado con una honda! Imposible no pensar en la algazara y la hilaridad desatada que provocaría en un auditorio israelita de aquellos siglos la lectura-recitación de semejante hazaña. Y todo ello para ilustrar una gran verdad, el leitmotiv de toda la así llamada “historiografía deuteronomística”, o si lo preferimos, “libros históricos” del Antiguo Testamento: sólo en el Dios de Israel está la seguridad y la victoria de su pueblo. Algo que siglos más tarde alguien formularía con las célebres palabras no con ejército, ni con fuerza (Zacarías 4, 6). Los ríos de tinta que se han vertido o las alocuciones académicas que se han pronunciado en muchos púlpitos para probar de manera irrefutable la historicidad de este hecho o para contrarrestar a quienes la negaban, por muy pertinentes que pudieran parecer, han ensombrecido en realidad lo que no tenía más intención que mostrar cómo el Dios de Israel, que por encima de todo es misericordioso y compasivo, había escogido a un siervo muy concreto, David, y presentaba todo ello con unos colores muy vivos y muy atractivos para un auditorio hebreo.
El tercero y último, y posiblemente el más complicado, es el libro del Apocalipsis. Podríamos haber señalado el libro de Daniel o el de Ezequiel, ya que comparten un mismo género literario, pero preferimos el Apocalipsis porque, al formar parte del Nuevo Testamento, es más cercano a nosotros en el tiempo. Nos causa verdadera lástima el comprobar la manipulación a que se ve de continuo sometido en ciertos ambientes o cierta literatura tendenciosa, que hacen de él no lo que realmente es, sino una especie de horóscopo más seguro que los que aparecen en las revistas del corazón o en internet, o un “mapa del futuro” de tonalidades (¡y nunca mejor dicho!) terriblemente apocalípticas. El capítulo 17, por poner un ejemplo, ha desatado las fantasías de los comentaristas de todos los tiempos. Se trata de una pieza literaria de gran valor, tanto que por su elevado colorido y sus imágenes impactantes pareciera estar a la altura de las actuales películas de ciencia ficción con sus efectos especiales más sofisticados: una mujer, al parecer de gran hermosura, pero tremendamente corrupta (¡ebria de sangre!), y una bestia escarlata antinatural con profusión de cabezas y cuernos, todo ello en el marco de un desierto en el que no obstante se mencionan aguas y una batalla campal. Quienes se han empeñado en buscar “aplicaciones históricas” para cada detalle han llegado a encontrar de todo, desde descripciones del pasado hasta cuadros exactos (?) del futuro, con sus crisis económicas y guerras concomitantes, sin escatimar condenas a diestro y siniestro contra sistemas políticos y religiosos bien concretos de todos los tiempos, incluido el nuestro. Un dogmatismo tan grande en la lectura e interpretación de un texto y de un libro que tiene como finalidad vehicular un mensaje muy sencillo y una verdad universal: el Cordero es Señor de señores y Rey de reyes (17, 14), únicamente desvía la atención de lo fundamental y llega a caer en la más aberrante de las lecturas posibles. Parecería, según se escucha de algunos apasionados predicadores y expositores de este escrito, que nuestro mundo fuera algo así como el campo del diablo, una especie de valle tenebroso en el que los poderes de las tinieblas camparan a sus anchas y que sólo al final y tras unos combates de la mayor crudeza imaginable Dios fuera a vencer, pero con terribles esfuerzos. Quienes tanto se empeñan en difundir estas ideas se olvidan de que todo el Nuevo Testamento proclama la victoria real de Cristo sobre el universo entero, un triunfo que es ya real y que nos da a los creyentes la garantía de la salvación. El Apocalipsis no sólo no se desmarca del tono general neotestamentario, sino que lo remacha con su peculiar estilo. Este libro refleja el clamor de la Iglesia perseguida de finales del siglo I, pero que al mismo tiempo confía en que ya es más que vencedora en Jesús. Lo que describe el Apocalipsis no es mapas proféticos de muy discutible interpretación, sino una realidad espiritual ya patente en las comunidades johánicas de la época: los poderes humanos, descritos como bestias sanguinarias y monstruosas (más de un cristiano de la época sonreiría en su congregación cuando se leyeran los pasajes correspondientes y pensara en los gobernantes de turno), por invencibles que crean ser tienen los días contados. Finalmente, ante la gloria del Cordero de Dios inmolado, ¿qué son Roma y su imperio o cualquier otro estado político, por muy bien pertrechadas que tengan sus huestes? Y ante el Rey de reyes y Señor de señores, ¿qué son los sistemas religiosos paganos con todo su boato superficial?
Concluyamos. Los textos poéticos o los cánticos que hallamos en la Biblia desde el Génesis hasta el Apocalipsis ensalzan al Dios todopoderoso cuyas obras son perfectas (aunque no nos lo parezcan siempre desde nuestra perspectiva humana y restringida). Los relatos de tipo narrativo que llenan el Antiguo y el Nuevo Testamento presentan situaciones en las que Dios dirige especialmente los acontecimientos siempre a favor de su pueblo. Y los textos esencialmente proféticos, apocalípticos incluidos, envuelven en imágenes y figuras de a veces elevado sabor literario las estampas más hermosas de la gloria de Dios frente a la monstruosidad grotesca de los poderes humanos avocados a su propia destrucción.
Leamos, pues, la Santa Biblia tal como nos ha llegado, tal como nos ha sido transmitida, es decir, para ser disfrutada y saboreada en toda su magnificencia estética. Experimentémosla como una obra maestra. Remedando lo que decíamos en la reflexión anterior, será la única forma de hacer de ella lo que realmente profesamos que es: la Palabra Viva del Dios Vivo.

Autor/a: Juan María Tellería


El pastor Juan María Tellería Larrañaga es en la actualidad profesor y decano del CEIBI (Centro de Investigaciones Bíblicas),Centro Superior de Teología Protestante. Fuente: Lupa Protestante

domingo, 3 de marzo de 2013

Hoja diocesana Nº 696



IGLESIA ESPAÑOLA REFORMADA EPISCOPAL
(Comunión Anglicana)
HOJA DIOCESANA Nº 696
Domingo 3 de Marzo 2013
III Domingo de Cuaresma

 

Oficina Diocesana:
C/ Beneficencia 18
28004 MADRID
telf.-91.445.25.60
Para contactar con  nosotros pinche aquí:
Iglesia de la Trinidad josema_fi_27@hotmail.com
Todas las informaciones de la Iglesia en España, aquí:

" Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar. Entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo".
Lecturas Bíblicas Dominicales
Profecía:              Proverbio. 20, 17 - 28.
Salmo:                 Salmo 36, 8ª, 11 - 12
Epístola:              1 Juan 1;  5 - 9
Evangelio:           Juan 9, 1 – 38
Profecía: Proverbio. 20, 17 - 28
Sabroso es al hombre el pan de mentira; Pero después su boca será llena de cascajo. Los pensamientos con el consejo se ordenan; Y con dirección sabia se hace la guerra. El que anda en chismes descubre el secreto; 
No te entremetas, pues, con el suelto de lengua.
Al que maldice a su padre o a su madre,
Se le apagará su lámpara en oscuridad tenebrosa. Los bienes que se adquieren de prisa al principio No serán al final bendecidos. No digas: Yo me vengaré; Espera al Señor, y él te salvará. Abominación son al Señor las pesas falsas, Y la balanza falsa no es buena. Del Señor son los pasos del hombre; ¿Cómo, pues, entenderá el hombre su camino? Lazo es al hombre hacer apresuradamente voto de consagración, Y después de hacerlo, reflexionar.  El rey sabio avienta a los impíos, Y sobre ellos hace rodar la rueda.  Lámpara del Señor es el espíritu del hombre, La cual escudriña lo más profundo del corazón. Misericordia y verdad guardan al rey, Y con clemencia se sustenta su trono. 

Salmo 36, 8ª, 11 - 12
Se puede suprimir por un canto

Epístola 1 Juan 1;  5 - 9
Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él. Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad;  pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.
Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros.
Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.
 

Evangelio: Juan 9, 1 –38

Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento. Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: 
Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego? 
Respondió Jesús: 
No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él. Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar. Entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo. 
Dicho esto, escupió en tierra, e hizo lodo con la saliva, y untó con el lodo los ojos del ciego, y le dijo: 
Ve a lavarte en el estanque de Siloé (que traducido es, Enviado). 
Fue entonces, y se lavó, y regresó viendo. 
Entonces los vecinos, y los que antes le habían visto que era ciego, decían: 
¿No es éste el que se sentaba y mendigaba? 
Unos decían: El es; 
y otros: A él se parece. 
El decía: Yo soy. 
Y le dijeron: 
¿Cómo te fueron abiertos los ojos? 
Respondió él y dijo: 
Aquel hombre que se llama Jesús hizo lodo, me untó los ojos, y me dijo: 
Ve al Siloé, y lávate; y fui, y me lavé, y recibí la vista. 
Entonces le dijeron: ¿Dónde está él? 
El dijo: No sé. 
Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Y era día de reposo cuando Jesús había hecho el lodo, y le había abierto los ojos. 
Volvieron, pues, a preguntarle también los fariseos cómo había recibido la vista. El les dijo: 
Me puso lodo sobre los ojos, y me lavé, y veo. 
Entonces algunos de los fariseos decían: 
Ese hombre no procede de Dios, porque no guarda el día de reposo. 
Otros decían: 
¿Cómo puede un hombre pecador hacer estas señales? 
Y había disensión entre ellos. 
Entonces volvieron a decirle al ciego: 
¿Qué dices tú del que te abrió los ojos? 
Y él dijo: 
Que es profeta. 
Pero los judíos no creían que él había sido ciego, y que había recibido la vista, hasta que llamaron a los padres del que había recibido la vista, y les preguntaron, diciendo: 
¿Es éste vuestro hijo, el que vosotros decís que nació ciego? ¿Cómo, pues, ve ahora?.  
Sus padres respondieron y les dijeron: 
Sabemos que éste es nuestro hijo, y que nació ciego;  pero cómo vea ahora, no lo sabemos; o quién le haya abierto los ojos, nosotros tampoco lo sabemos; edad tiene, preguntadle a él; él hablará por sí mismo.  
Esto dijeron sus padres, porque tenían miedo de los judíos, por cuanto los judíos ya habían acordado que si alguno confesase que Jesús era el Mesías, fuera expulsado de la sinagoga.  
Por eso dijeron sus padres: Edad tiene, preguntadle a él.  
Entonces volvieron a llamar al hombre que había sido ciego, y le dijeron: 
Da gloria a Dios; nosotros sabemos que ese hombre es pecador.  
Entonces él respondió y dijo: 
Si es pecador, no lo sé; una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo.  Le volvieron a decir: 
¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos?  
El les respondió: Ya os lo he dicho, y no habéis querido oir; ¿por qué lo queréis oír otra vez? ¿Queréis también vosotros haceros sus discípulos? 
Y le injuriaron, y dijeron: 
Tú eres su discípulo; pero nosotros, discípulos de Moisés somos. Nosotros sabemos que Dios ha hablado a Moisés; pero respecto a ése, no sabemos de dónde sea. Respondió el hombre, y les dijo: 
Pues esto es lo maravilloso, que vosotros no sepáis de dónde sea, y a mí me abrió los ojos. Y sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, a ése oye. Desde el principio no se ha oído decir que alguno abriese los ojos a uno que nació ciego.  Si éste no viniera de Dios, nada podría hacer. 
Respondieron y le dijeron: 
Tú naciste del todo en pecado, ¿y nos enseñas a nosotros? 
Y le expulsaron. 
Oyó Jesús que le habían expulsado; y hallándole, le dijo: 
¿Crees tú en el Hijo de Dios? 
Respondió él y dijo: 
¿Quién es, Señor, para que crea en él?  
Le dijo Jesús: Pues le has visto, y el que habla contigo, él es. 
Y él dijo: Creo, Señor; y le adoró. 

sábado, 2 de marzo de 2013

Poniendo en relieve el día Internacional de las Mujeres con la Alianza Anglicana

Alianza Anglicana

Un conjunto de recursos y foro de discusión se han lanzado por la Alianza Anglicana en preparación para el Día Internacional de la Mujer el 8 de marzo 2013

Para acceder al mismo pinche aquí (en español):

Recuperando espacios públicos



Fuente: Anglican Alliance
Edición: Gabinete de Comunicación Iglesia Anglicana de España (IERE)

viernes, 1 de marzo de 2013

Meditaciones de Cuaresma




El que labra su tierra tendrá abundante comida,
pero el que sueña despierto es un imprudente.
— Proverbios 12:11

En el remoto atolón de Ontong, Java, nuestra asociada, la Iglesia
Anglicana de Melanesia, acompaña a los agricultores locales en
un proyecto de Permacultura que introduce técnicas de cultivo
innovadoras, para mejorar el abastecimiento de alimentos luchando
contra la salinidad del suelo y la elevación del nivel del mar. El
proyecto comenzó en 2010 y dos años más tarde obtuvo su primera
cosecha, proporcionando una variedad de frutas y verduras a la
comunidad de la isla.
El acceso al atolón es muy limitado, con un barco haciendo un
viaje de ida y vuelta de seis días, cada cuarenta días. Al comienzo
del proyecto, el personal diocesano permaneció en una de las
islas durante los cuarenta días, trabajando duramente en la
preparación de la tierra, la siembra de los cultivos y la capacitación
de los agricultores en los nuevos métodos de trabajo. Fue un gran
sacrificio pasar esos cuarenta días lejos de sus familias, labrando la
tierra en un entorno desconocido. Pero la bendición de una cosecha
abundante cada año fue una recompensa muy valorada.
Durante estos cuarenta días de Cuaresma, reflexionemos sobre
nuestros esfuerzos por “labrar la tierra”.
— Nagulan Nesiah