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viernes, 1 de marzo de 2013

Meditaciones de Cuaresma




El que labra su tierra tendrá abundante comida,
pero el que sueña despierto es un imprudente.
— Proverbios 12:11

En el remoto atolón de Ontong, Java, nuestra asociada, la Iglesia
Anglicana de Melanesia, acompaña a los agricultores locales en
un proyecto de Permacultura que introduce técnicas de cultivo
innovadoras, para mejorar el abastecimiento de alimentos luchando
contra la salinidad del suelo y la elevación del nivel del mar. El
proyecto comenzó en 2010 y dos años más tarde obtuvo su primera
cosecha, proporcionando una variedad de frutas y verduras a la
comunidad de la isla.
El acceso al atolón es muy limitado, con un barco haciendo un
viaje de ida y vuelta de seis días, cada cuarenta días. Al comienzo
del proyecto, el personal diocesano permaneció en una de las
islas durante los cuarenta días, trabajando duramente en la
preparación de la tierra, la siembra de los cultivos y la capacitación
de los agricultores en los nuevos métodos de trabajo. Fue un gran
sacrificio pasar esos cuarenta días lejos de sus familias, labrando la
tierra en un entorno desconocido. Pero la bendición de una cosecha
abundante cada año fue una recompensa muy valorada.
Durante estos cuarenta días de Cuaresma, reflexionemos sobre
nuestros esfuerzos por “labrar la tierra”.
— Nagulan Nesiah

lunes, 18 de febrero de 2013

¿QUÉ ES LA CUARESMA?



¿Qué es la cuaresma?
La Cuaresma es el tiempo litúrgico de conversión, que marca la Iglesia para prepararnos a la gran fiesta de la Pascua. Es tiempo para arrepentirnos de nuestros pecados y de cambiar algo de nosotros para ser mejores y poder vivir más cerca de Cristo. 
La Cuaresma dura 40 días; comienza el Miércoles de Ceniza y termina antes de la Santa Comunión del Jueves Santo. A lo largo de este tiempo, sobre todo en la liturgia del domingo, hacemos un esfuerzo por recuperar el ritmo y estilo de verdaderos creyentes que debemos vivir como hijos de Dios. El color litúrgico de este tiempo es el morado que significa luto y penitencia. 
Es un tiempo de reflexión, de penitencia, de conversión espiritual; tiempo de preparación al misterio pascual. En la Cuaresma, Cristo nos invita a cambiar de vida. La Iglesia nos invita a vivir la Cuaresma como un camino hacia Jesucristo, escuchando la Palabra de Dios, orando, compartiendo con el prójimo y haciendo obras buenas. Nos invita a vivir una serie de actitudes cristianas que nos ayudan a parecernos más a Jesucristo, ya que por acción de nuestro pecado, nos alejamos más de Dios. 
Por ello, la Cuaresma es el tiempo del perdón y de la reconciliación fraterna. Cada día, durante toda la vida, hemos de arrojar de nuestros corazones el odio, el rencor, la envidia, los celos que se oponen a nuestro amor a Dios y a los hermanos. En Cuaresma, aprendemos a conocer y apreciar la Cruz de Jesús. Con esto aprendemos también a tomar nuestra cruz con alegría para alcanzar la gloria de la resurrección. 
La duración de la Cuaresma está basada en el símbolo del número cuarenta en la Biblia. En ésta, se habla de los cuarenta días del diluvio, de los cuarenta años de la marcha del pueblo judío por el desierto, de los cuarenta días de Moisés y de Elías en la montaña, de los cuarenta días que pasó Jesús en el desierto antes de comenzar su vida pública, de los 400 años que duró la estancia de los judíos en Egipto. En la Biblia, el número cuatro simboliza el universo material, seguido de ceros significa el tiempo de nuestra vida en la tierra, seguido de pruebas y dificultades.
La práctica de la Cuaresma data desde el siglo IV, cuando se da la tendencia a constituirla en tiempo de penitencia y de renovación para toda la Iglesia, con la práctica del ayuno y de la abstinencia. Conservada con bastante vigor, al menos en un principio, en las iglesias de oriente, la práctica penitencial de la Cuaresma ha sido cada vez más aligerada en occidente, pero debe observarse un espíritu penitencial y de conversión.