Escrito por Vicente Rocamora para La Luz Digital (Revista de la Iglesia Española Reformada Episcopal IERE, Comunión Anglicana).
- Ninguna viuda ni huérfano afligiréis. Éxodo 22:22
Estamos en Europa sufriendo una crisis que es más que una simple crisis económica, estamos sintiendo en nuestras carnes lo que antes éramos incapaces de sentir, podríamos aprovechar esta circunstancia para aprender a empatizar.
Es una crisis moral, de ausencia de justicia y de piedad.
Estamos abriendo los ojos a una realidad que nos muestra la falta de cimientos de nuestra cultura, cae el sistema económico y caemos todos en el vacío, en una enorme nada.
Si no poseemos no somos nada y nos desespera.
Con la crisis está cayendo nuestro orgullo, nuestra estúpida vanidad de ciudadanos ricos en un mundo privilegiado por el crimen, por el abuso de los recursos naturales, por la avaricia sin techo de los poderosos, pero también de los que no siendo poderosos, hemos hecho del poseer cosas, la medida de lo que somos.
Caemos en la cuenta de que la “calidad de vida” de los ciudadanos europeos, tenía mucho que ver con la explotación de los recursos naturales y del mantenimiento en la pobreza de los países que nos suministraban lo que necesitábamos para ser países ricos.
Hoy los europeos somos un continente castigado por la adversidad, pero esa adversidad podemos reconvertirla en renacimiento.
Nos damos cuenta de que los políticos elegidos por el pueblo no tienen poder real, que quienes ostentan el poder son gentes en la sombra, la Banca Internacional y las grandes corporaciones multinacionales, tiene más poder que los propios gobiernos nacionales, convirtiendo la Democracia en una fantasía, una estafa colectiva bien orquestada y coordinada.
Observamos que quienes han creado el problema exigen a los gobiernos que les salven de sus errores, y los gobiernos acuden al rescate sin reparos. Convirtiéndose la crisis económica en una crisis de Justicia.