Páginas

Mostrando entradas con la etiqueta IERE. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta IERE. Mostrar todas las entradas

domingo, 25 de noviembre de 2012

Hoja Diocesana 682. Iglesia Española Reformada Episcopal

Iglesia Española Reformada Episcopal
(Comunión Anglicana)
HOJA DIOCESANA Nº 682
Domingo 25 de noviembre 2012
2º domingo de Adviento. 
(Rito Mozárabe)

Oficina diocesana:
C/ Beneficencia 18
28004 MADRID.
tlfno.- 91.445.25.60
Para contactar con nuestra Iglesia:

Lecturas Bíblicas Dominicales
 Profecía:          Jeremías 23, 5 - 8
 Epístola:          2da. Tesalonicenses 2, 1 - 8.
Evangelio:        Juan 6, 5 – 14.
Profecía: Jeremías 23, 5 - 8

He aquí que vienen días, dice el Señor, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como Rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra. En sus días será salvo Judá, e Israel habitará confiado; y este será su nombre con el cual le llamarán: el Señor, justicia nuestra. Por tanto, he aquí que vienen días, dice el Señor, en que no dirán más: Vive el Señor que hizo subir a los hijos de Israel de la tierra de Egipto, sino: Vive el Señor que hizo subir y trajo la descendencia de la casa de Israel de tierra del norte, y de todas las tierras adonde yo los había echado; y habitarán en su tierra.
 Epístola: 2da. Tesalonicenses 2, 1 - 8.

Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos, que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca. Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios.  ¿No os acordáis que cuando yo estaba todavía con vosotros, os decía esto?  Y ahora vosotros sabéis lo que lo detiene, a fin de que a su debido tiempo se manifieste.  Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio.  Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida.
Evangelio: Juan 6, 5 – 14.


Cuando alzó Jesús los ojos, y vio que había venido a él gran multitud, dijo a Felipe: ¿De dónde compraremos pan para que coman éstos? 

Pero esto decía para probarle; porque él sabía lo que había de hacer. 
Felipe le respondió: 
Doscientos denarios de pan no bastarían para que cada uno de ellos tomase un poco.  
Uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro, le dijo: 
Aquí está un muchacho, que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; mas ¿qué es esto para tantos?  
Entonces Jesús dijo: 
Haced recostar la gente. 
Y había mucha hierba en aquel lugar; y se recostaron como en número de cinco mil varones.  Y tomó Jesús aquellos  panes, y habiendo dado gracias, los repartió entre los discípulos, y los discípulos entre los que estaban recostados; asimismo de los peces, cuanto querían. 
 Y cuando se hubieron saciado, dijo a sus discípulos: 
Recoged los pedazos que sobraron, para que no se pierda nada.  Recogieron, pues, y llenaron doce cestas de pedazos, que de los cinco panes de cebada sobraron a los que habían comido.  
Aquellos hombres entonces, viendo la señal que Jesús había hecho, dijeron: 
Este verdaderamente es el profeta que había de venir al mundo.

Reflexión del Evangelio
“Cinco panes de cebada” (v. 9).  Pan de cebada es un pan inferior consumido por gente pobre.  Estas barras de pan recuerdan al milagro de Eliseo, que alimentó a cien personas con un poco de pan de cebada.  En esa historia, un hombre del Baal-salisa trajo veinte barras de pan de cebada y espigas de trigo para darle a Eliseo como ofrenda por los primeros frutos.  Eliseo dijo, “Da á la gente para que coman.”  Y su sirviente respondió, “¿Cómo he de poner esto delante de cien hombres?”  Entonces Eliseo repitió, “Da á la gente para que coman, porque así ha dicho el Señor: Comerán, y sobrará.”  El sirviente, “lo puso delante de ellos, y comieron, y sobróles, conforme á la palabra del Señor” (2 Reyes 4:42-44).  Las conexiones entre las historias del profeta Eliseo y el profeta Jesús son indiscutibles.“Y dos pececillos” (v. 9).  Seguramente los peces son pequeños – algo para acompañar al pan, que constituye el alimento principal. Esto es todo lo que los Evangelios dicen de este niño (los sinópticos ni siquiera le mencionan).  El niño es un candidato improbable para salvar el día, igual que David, el niño pastor, había sido un oponente improbable para enfrentarse con Goliat muchos años antes.  Su lastimosa ofrenda es tan inadecuada como lo fue la honda de David.  El niño tiene poco que ofrecer, pero lo ofrece.  Jesús transformará ese poco a más que suficiente.
  “Si ese niño hubiera rehusado venir o si no hubiera compartido su pan o sus peces, hubiera habido una gran y brillante obra menos en la historia.  El hecho es que Jesucristo necesita lo que nosotros le podemos dar.  Quizá no tengamos mucho que dar pero Él necesita lo que tenemos. Jesús les dice a los discípulos que hagan recostar a la gente, “y recostáronse como número de cinco mil varones” (v. 10).  Puede ser que Jesús pretenda que este gesto le comunique a la multitud que se prepare para almorzar.  Si es así, es una acción valiente para un hombre con tantas bocas que alimentar y tan poca comida.  El número solo incluiría varones, por lo tanto, el número total de personas sería más grande, mucho más grande.  El Evangelio de Mateo deja esto explícito al decir: “Y los que comieron fueron como cinco mil hombres, sin las mujeres y los niños” (Mateo 14:21).
 “Y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo dado gracias (griego: eucharistesas), repartió á los discípulos, y los discípulos á los que estaban recostados” (v. 11).  “En este lugar de la historia, (la palabra eucharistesas) no tiene más significado que el obvio de dar gracias a Dios... Pero a medida que progresa el capítulo, la palabra adopta un significado particular para la comunidad de Juan y su público”.  La oración tradicional de dar gracias es “Bendito seas, Señor nuestro Dios, Rey del universo, que trae el pan de la tierra”.  No consta de una bendición por la comida, sino de la acción de darle gracias a Dios.

Lecturas Bíblicas para la semana
Lunes: 2 P 2 / Jer 43-44 / Sal 140
 Martes: 2 P 3 / Jer 45-46 / Sal 141
Miércoles: Gá 1 / Jer 47-48 / Sal 142
 Jueves: Gá 2 / Jer 49-50 / Sal 143
Viernes: Gá 3.1-20 / Jer 51-52 / Sal 144
Sábado: Gá 3.21-4.20 / Lm 1-2 .
Domingo: Gá 4.21-31 / Lm 3-4 

domingo, 18 de noviembre de 2012

Hoja Diocesana 681

Iglesia Española Reformada Episcopal
(Comunión Anglicana)
HOJA DIOCESANA Nº 681
Domingo 18 de noviembre 2012
1º domingo de Adviento

Oficina diocesana:
C/ Beneficencia 18
28004 MADRID
Para contactar con nosotros:

"Si tocare solamente su manto, seré salva. Pero Jesús, volviéndose y mirándola, dijo: Ten ánimo, hija; tu fe te ha salvado. Y la mujer fue salva desde aquella hora." (Mateo: 9, 18 - 26)

Lecturas Bíblicas Dominicales
  Profecía: Malaquías: 4, 1 - 3
  Epístola: Colosenses: 1, 3 - 12.
Evangelio: Mateo: 9, 18 – 26

Profecía: Malaquías, 4, 1 - 3

Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará, ha dicho el Señor de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama. Más a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación; y saldréis, y saltaréis como becerros de la manada. Hollaréis a los malos, los cuales serán ceniza bajo las plantas de vuestros pies, en el día en que yo actúe, ha dicho el Señor de los ejércitos.
 Epístola: Colosenses: 1, 3 - 12

Siempre orando por vosotros, damos gracias a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo,   habiendo oído de vuestra fe en Cristo Jesús, y del amor que tenéis a todos los santos, a causa de la esperanza que os está guardada en los cielos, de la cual ya habéis oído por la palabra verdadera del evangelio, que ha llegado hasta vosotros, así como a todo el mundo, y lleva fruto y crece también en vosotros, desde el día que oísteis y conocisteis la gracia de Dios en verdad, como lo habéis aprendido de Epafras, nuestro consiervo amado, que es un fiel ministro de Cristo para vosotros, quien también nos ha declarado vuestro amor en el Espíritu. Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual,  para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios; fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad;  con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz. 
Evangelio: Mateo: 9, 18 - 26

Mientras él les decía estas cosas, vino un hombre principal y se postró ante él, diciendo: 
Mi hija acaba de morir; mas ven y pon tu mano sobre ella, y vivirá.  
Y se levantó Jesús, y le siguió con sus discípulos. Y he aquí una mujer enferma de flujo de sangre desde hacía doce años, se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto; porque decía dentro de sí: Si tocare solamente su manto, seré salva. 
Pero Jesús, volviéndose y mirándola, dijo: 
Ten ánimo, hija; tu fe te ha salvado. 
Y la mujer fue salva desde aquella hora. 
Al entrar Jesús en la casa del principal, viendo a los que tocaban flautas, y la gente que hacía alboroto, les dijo: 
Apartaos, porque la niña no está muerta, sino duerme. 
Y se burlaban de él. 
Pero cuando la gente había sido echada fuera, entró, y tomó de la mano a la niña, y ella se levantó. 
Y se difundió la fama de esto por toda aquella tierra.

Reflexión del Evangelio
La mujer se acerca a Jesús con timidez.  Su condición es parte de la razón.  Se ha acostumbrado a estar separada de otros.  Durante doce años ella ha tenido cuidado, no sea que sin querer toque a alguien y le contamine.  Después de doce años de vivir separada, sería difícil acercarse a otra persona – el tabú asociado con tocar sería demasiado fuerte.  El hecho que es mujer lo hace aún más difícil.  Mujeres tienen poco estatus, y viven al fondo del escenario.  Mujeres no se acercan a hombres desconocidos ni les hablan y, mucho menos, les tocan.

“Si tocare solamente su vestido, seré salva” (v. 21).  En un acto de desesperación, ella decide tocar la ropa de Jesús esperando que el contacto más leve restaure su salud.  Se le acerca por detrás, manteniéndose anónima y cuidando su secreto, y toca la franja (kraspedou) de su capa.  Kraspedou puede significar simplemente un dobladillo o un borde, pero también se puede referir a una borla o chal usado por hombres judíos que sirve para recordarles de los mandamientos de Dios (Num 15:37-39; Deut 22:12) – y para identificarles como judíos practicantes.  Más tarde en este Evangelio Jesús criticará a los fariseos por llevar un chal largo para llamarse atención a si mismos y a su piedad (23:5), pero es, sin embargo, valido llevar el chal por su motivo apropiado.  Si Jesús lleva su chal aquí, esto nos dice algo de su respeto por la ley.  “Tradición oral le prohibía a una mujer tocar el chal de alguien que no fuera miembro de su familia”.  Sin embargo, “hay poca duda que esta mujer está desesperada y ansiosa por tratar cualquier cosa que pueda salvarla de esta vida de aislamiento y humillación” .

“Mas Jesús volviéndose, y mirándola...” (v. 22).  Jesús la ve.  Debemos preguntarnos cuanto tiempo ha pasado desde que alguien realmente ha visto a esta mujer – cuanto tiempo ha pasado desde que alguien la miró a los ojos.  La gente está acostumbrada a evitarla – a pasarla por el otro lado – a protegerse a si mismos contra su contaminación.  Pero Jesús la ve.
 “Confía (tharseo – ten valor), hija, tu fe te ha salvado” (sesoken – de sozo – la palabra para “salvado”) (v. 22).  “La mujer confió en Jesús y fue sanada, salvada, por su palabra”.  Jesús no alaba su propia acción aquí, sino a la mujer por su fe.  La manifestación pública que ella está curada es el primer paso para poder restaurarla a un papel normal en la sociedad.

“Y la mujer fué salva desde aquella hora” (esothe – de sozo – “salvada”) (v. 22).  El sanar toma lugar, no por el toque de la mujer, sino por la palabra de Jesús.  En este Evangelio, la palabra de Jesús tiene poder.  Puede curar.  El uso de la palabra sozo sugiere un milagro que va más allá de restaurar la salud física.  El toque de Jesús la ha “salvado.”

 Lecturas Bíblicas para la semana
Lunes: 1 P 5 / Jer 39-40 / Sal 138
 Martes: 2 P 1 / Jer 41-42 / Sal 139
Miércoles: 2 P 2 / Jer 43-44 / Sal 140    
 Jueves: 2 P 3 / Jer 45-46 / Sal 141
Viernes: Gá 1 / Jer 47-48 / Sal 142       
Sábado: Gá 2 / Jer 49-50 / Sal 143
Domingo: Gá 3.1-20 / Jer 51-52 / Sal 144



martes, 30 de octubre de 2012

Reino de Dios e Iglesia


Javier Moreno - Jesús de Nazaret predicó el Reino de Dios y en cambio resultó, como si fuera un accidente, la Iglesia. La relación entre el “Reino de Dios” y la “Iglesia” ha sido abordada en ocasiones desde este esquema, un esquema que resulta a todas luces simplificador. Si es verdad que Reino de Dios e Iglesia no se identifican, no es menos cierto que no pueden oponerse, como si el surgimiento de la segunda fuera el producto de haber fracasado la realización del primero.
Todos los exegetas están de acuerdo hoy en día en que el núcleo de la predicación de Cristo fue el “Reino de Dios”. El exigir que en este mundo se instaure o el prometer que en este mundo se instaurará un “Reino de Dios” está suponiendo que en este mundo no es Dios quien todo lo domina, como podría suponerse desde el simple análisis del concepto de Dios. Si un Dios bueno y fuente del bien es creador y señor de su creación, ¿por qué existe el mal o la injusticia dentro de esa misma creación? Diversos sistemas, tanto metafísicos como religiosos, se han planteado siempre el problema, ofreciendo diversas soluciones, todas ellas sin duda con algún punto de plausibilidad. Es tentador, por ejemplo, ante la desesperada constatación de la magnitud y persistencia del mal, el pensar que éste tiene tanta consistencia como el bien, hasta el punto de caer en el dualismo teológico o cosmológico: un dios bueno que crea los espíritus y un dios malo cuyo ámbito sería la materia. Pero el cristianismo, ante este tipo de desviaciones, ha defendido la bondad creatural de la materia, así como la realidad y también la legitimidad la libertad humana, por la que se introducen en el mundo todos los desarreglos pero que no por eso deja de ser querida por Dios. Pues Dios ha querido así al hombre, con esa capacidad para amarle a través de todas las cosas, lo que implica también la misma posibilidad de negarle.
Para leer el artículo completo pinche aquí:


domingo, 28 de octubre de 2012

HOJA DIOCESANA Nº 678 Iglesia Española Reformada Episcopal (Comunión Anglicana)

Iglesia Española Reformada Episcopal
(Comunión Anglicana)

HOJA DIOCESANA Nº 678
Domingo,28 de octubre 2012
Vigésimo primero después de Trinidad.

''Si no viereis señales y prodigios, no creeréis.
El oficial del rey dijo:
Señor, desciende antes que mi hijo muera.
Jesús le dijo: Ve, tu hijo vive''

Oficina Diocesana:
C/ Beneficencia 18
28004 MADRID
tlfno: 91.445.25.60
Para contactar con nosotros:


Lecturas Bíblicas Dominicales

Profecía: Habacuc: 2, 18 - 20
 Epístola: Efesios. 6, 10 – 20
 Evangelio: Juan 4, 46 – 54
Profecía: Habacuc: 2, 18 - 20

¿De qué sirve la escultura que esculpió el que la hizo? ¿la estatua de fundición que enseña mentira, para que haciendo imágenes mudas confíe el hacedor en su obra?  ¡Ay del que dice al palo: Despiértate; y a la piedra muda: Levántate! ¿Podrá él enseñar? He aquí está cubierto de oro y plata, y no hay espíritu dentro de él.  Mas el Señor está en su santo templo; calle delante de él toda la tierra.

 Epístola: Efesios. 6, 10 – 20




Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza.  Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.  Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.  Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.
6:14 Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia,
y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno.  Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios;  orando en todo tiempo con toda oración y súplica  
en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos; 
 y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio,  por el cual soy embajador en cadenas; que con denuedo hable de él, como debo hablar.

 Evangelio: Juan 4, 46 - 54

Vino, pues, Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino.
Y había en Capernaum un oficial del rey, cuyo hijo estaba enfermo.  
Este, cuando oyó que Jesús había llegado de Judea a Galilea, vino a él y le rogó que descendiese y sanase a su hijo, que estaba a punto de morir.  
Entonces Jesús le dijo: 
Si no viereis señales y prodigios, no creeréis.  
El oficial del rey le dijo: 
Señor, desciende antes que mi hijo muera.  
Jesús le dijo: Ve, tu hijo vive. 
Y el hombre creyó la palabra que Jesús le dijo, y se fue. 
Cuando ya él descendía, sus siervos salieron a recibirle, y le dieron nuevas, diciendo: 
Tu hijo vive.  Entonces él les preguntó a qué hora había comenzado a estar mejor. 
Y le dijeron: Ayer a las siete le dejó la fiebre.  
El padre entonces entendió que aquella era la hora en que Jesús le había dicho: 
Tu hijo vive; y creyó él con toda su casa.  
Esta segunda señal hizo Jesús, cuando fue de Judea a Galilea.



Lecturas Bíblicas para la semana
Lunes: 1 Ts 4 / Is 20-22 / Sal 115
Martes: 1 Ts 5 / Is 23-24 / Sal 116
Miércoles: 1 Ts 5 / Is 23-24 / Sal 116
Jueves: 2 Ts 1 / Is 25-26 / Sal 117
Viernes: 2 Ts 2 / Is 27-28 / Sal 118
Sábado: 2 Ts 3 / Is 29-30 / Sal 119.1-32
Domingo: 1 Ti 1 / Is 31-33 / Sal 119.33-64

viernes, 26 de octubre de 2012

La Evangelización en la Iglesia



La Evangelización no es solo una necesidad de la Iglesia, o una mera cuestión numérica. Más allá de esto, por otro lado facetas imprescindibles para la expansión que nuestra iglesia precisa, es una obligación de todo cristiano, cumplir inexcusablemente “La Gran Comisión” de nuestro Señor. Marcos 16:15 - Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.

Inicialmente la Gran Comisión empezó en la persona de Jesús cuando predicó por primera vez en Israel, sin embargo la predicación del Señor no solo tuvo significado para Israel y los judíos, sino que al correr de los siglos tiene un inmenso significado para el mundo entero. 

En sus últimos días, Jesús encarga la Gran Comisión, no solo a sus discípulos de entonces, sino a todos los discípulos que han venido a través de los siglos. La Gran Comisión es, pues, un plan maestro de Dios en el que su iglesia debe trabajar con mucho esfuerzo y amor.
Para conseguir, por nuestra parte, su propósito, debemos confiar en Su promesa. Hechos 1:8 - pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.

Una iglesia que no evangeliza o lo hace escasamente, no es una iglesia totalmente viva. El Señor demanda de nosotros un esfuerzo especial en esta materia, y lo debemos observar en una doble vertiente; 
a), la obligación por parte de todo cristiano de divulgar el Evangelio, y así obedecer al Señor, y 
b), la necesidad imperiosa de crecer, de renovar la “sangre espiritual” en nuestras iglesias, a riesgo que perezcan por falta de tener a quién pasar “el testigo”.

“Todo lo que no crece, mengua”. Podemos también tomar las palabras de Dios en Génesis, 1:28 - “Fructificad y multiplicaos” y hacerlas nuestra para este aspecto tan necesario y urgente.

La IERE, aunque en los últimos años está haciendo un esfuerzo loable en esta materia, creando nuevas parroquias donde no las había, trabajando con jóvenes, haciendo obra social… necesita, primero, compartir a nivel general las experiencias, los métodos, los éxitos…, y también los fracasos; que la fuerza de la “palada particular” ayude a los demás a “mover” la gran barca. Segundo, sensibilizar, preparar y movilizar a todos los miembros posibles, animándoles al uso efectivo de los Dones de Dios. Y tercero, desarrollar intensivamente y con plazos de acción no inferior a cuatro años planes evangelísticos cuidadosamente estructurados y debidamente dotados, al objeto de no darlos por concluidos a mitad del proyecto. Todo lo anterior se resume en una frase: “La máxima excelencia de nuestras vidas para Dios”

Como Iglesia de Dios debemos establecer un plan de acción para poder presentar multiplicados los “Talentos” que nos ha dado el Señor.

Nuestro Señor, habló con personas individualmente, pero cuando pronunció sus grandes predicaciones lo hizo a la multitud, en el Templo, en las calles, y siempre a viva voz… Usó los medios de transporte disponibles, a pié, a lomos a un animal, quizá en alguna carreta… Pero lo importante fue, ha sido y será la comunicación. Para ello nos ha llegado Su Palabra oralmente, transmitida por otros predicadores que obedecieron La Gran Comisión, pero lo fundamental ha sido la transmisión escrita, cuya extensión llegó muchos siglos después.

Nuestra Iglesia, con más de ciento treinta años de antigüedad, es seguro que en épocas pasadas, ha puesto en marcha actividades pro-evangelísticas, con buen o mejor resultado, pero nos encontramos en pleno siglo XXI, y nuestra sociedad demanda información a través de canales lo más directos posibles, modernos y a mano de todos.

No estaría mal que nos fijáramos en cómo un fabricante coloca su producto en el mercado y lo vende en las mejores condiciones posibles, y lo adaptáramos a como queremos transmitir el Mensaje Salvador, también obteniendo los mejores resultados. Creo que estaríamos obrando como buenos mayordomos de Dios.

Creo que debemos estar abiertos a nuevas formas o sistemas que nos sean propuestos, así que debemos estar con los oídos atentos para innovar y ampliar nuestras formas.

José David Amado.