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viernes, 21 de diciembre de 2012

MENSAJE DE NAVIDAD Y EPIFANÍA DEL OBISPO DIOCESANO DE LA IGLESIA ESPAÑOLA REFORMADA EPISCOPAL



A todos los miembros de la Iglesia española Reformada Episcopal:

 MENSAJE DE NAVIDAD Y EPIFANÍA DEL OBISPO DIOCESANO DE LA IGLESIA ANGLICANA DE ESPAÑA (IERE).

Jesucristo no es un mito


Vivimos en tiempos en los que la relativización de todos los principios morales y éticos que hasta ahora parecían seguros están puestos en discusión. Esto puede ser debido a una realidad social en la que el consumo y el materialismo han suplantado todo tipo de espiritualidad, en la creencia de que son el medio y objetivo de la sociedad en la falsa expectativa de la consecución de la felicidad, o bien a haber sustituido la presencia de Dios en nuestras vidas por la asunción de principios al servicio de la economía, de los mercados, etc... en la falacia de que todo lo que representa la espiritualidad cristiana y la Palabra de Dios careciera de todo valor.

Precisamente, cuando el hombre parecía haber conseguido acariciar la felicidad completa sin atender a ningún principio moral, el derrumbamiento de este sistema nos está llevando a la deshumanización de la sociedad. Todos los valores construidos emanados de la justicia social basada en la comprensión y puesta en práctica de lo que Dios nos marca con su Palabra, se ha puesto en entredicho, como si todo fuera solo producto de un mito.

Jesucristo no es un mito, no es una historia antigua, no es aquello, lejano en nuestra memoria, que nos enseñaron cuando éramos pequeños. Jesucristo, sus enseñanzas, su redención, es el único camino que puede sacarnos de esta situación. No hay solución para esta sociedad si no volvemos nuestros rostros hacia el Hijo de Dios. La respuesta que hoy tantos y tantos buscan están en unas palabras simples y de una enorme trascendencia: ''AMAOS LOS UNOS A LOS OTROS COMO YO OS HE AMADO''. 

Celebramos el tiempo de Navidad y la Epifanía, el tiempo de preparar la llegada y de recordar la venida de Jesús a este mundo y eso es motivo de alegría para todos los que nos consideramos cristianos y también es motivo de reflexión sobre la futura vuelta de nuestro Señor. ¿Estaremos preparados para ese momento? ¿Habremos cumplido con nuestra misión?.

Como Iglesia, sabemos que somos propagadores de la Palabra y que ello se está materializando en la creación de nuevas misiones que sirvan para la expansión de la obra evangelizadora que venimos desarrollando desde hace siglos en nuestro país. Hoy es motivo de alegría poder decir que han comenzado  misiones en  Santa Olalla, (Toledo), en  Elche (Alicante), Zaragoza, Pamplona y El Escorial (Madrid). Se abre ahora un tiempo de reflexión y trabajo en torno a la puesta en marcha del nuevo Plan Diocesano y de la celebración del próximo LII Sínodo de nuestra Iglesia en 2013.

No quiero terminar este mensaje de afecto y aliento a todos vosotros con ocasión de este tiempo de Navidad y Epifanía sin traer a nuestra memoria a quienes durante este año han vuelto a la casa del Padre, especialmente al obispo Rvdmo. Arturo Sánchez, al Rvdo. Antonio Andrés Puchares, al Rvdo. Valentín Muñoz Maíllo, a la Rvda. Susana  Woodcock y  a la viuda del Rvdo. Amat. Damos gracias a Dios por ellos

Recordemos, que Jesús es vida y salvación y nuestra sociedad necesita saberlo.

Feliz Navidad y Epifanía a todos.

+Carlos López
Obispo en Madrid

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Reflexiones sobre el Adviento.


Reflexiones sobre el Adviento.

Sobre Juan 1:6-26

Es muy probable que la insistencia del evangelio de Juan en la identidad del Bautista se deba a que considera necesario zanjar el asunto de forma tajante, es decir, Juan no es el Mesías, solo es su enviado, su precursor; la palabra que lo anuncia. Es un evangelio tardío el de Juan; eran ya muchos los años transcurridos desde la muerte del nazareno y con toda seguridad aquella comunidad ya no tenía que ver con la sinagoga; hay indicios suficientes en el propio texto que así lo muestran. Lo verdaderamente grandioso de este evangelio es que para él “lo de Jesús” es algo totalmente nuevo; pura novedad. Jesús como culminación de lo anterior, de lo viejo; puerta de entrada a una realidad totalmente diferente, totalmente nueva. Esto es algo importante que olvidamos con bastante frecuencia empeñandonos una y otra vez en volver atrás, a lo antiguo, a lo de siempre, y así hasta llegamos a decir: hasta aquí ha funcionado ¿por qué cambiar?; exactamente, “hasta aquí”, porque lo que hemos hecho en muchos casos ha sido convertir lo novedoso en rutina, incluso en vulgaridad, y ya no dice gran cosa.


Adviento: El Señor se acordó



«En tiempos de Herodes, rey de Judea, hubo un sacerdote llamado Zacarías, miembro del grupo de Abías. Su esposa Elisabet también era descendiente de Aarón. Ambos eran rectos e intachables delante de Dios; obedecían todos los mandamientos y preceptos del Señor.  Pero no tenían hijos, porque Elisabet era estéril; y los dos eran de edad avanzada».
Lucas 1.5–7 – nvi
Eran dos personas ancianas; ambas descendientes de la tribu de Aarón (de la casta sacerdotal) y, lo más importante, reconocidas por actuar con rectitud y por ser fieles observantes de los preceptos del Señor. Credenciales suficientes para creer que no experimentaban problemas, pero los tenían. También los justos viven la vida entre frustraciones y alegrías.
Ella, Elizabet, era estéril, tal como Sara, Rebeca, Raquel, la madre de Sansón, también la de Samuel y tantas otras que padecieron la discriminación social y lucharon contra la duda de pensar que Dios se había olvidado de ellas.
Siendo una persona de avanzada edad, le resultaría difícil esperar que se le cumpliera el sueño de su vida: tener un hijo. Hay edades para alimentar ciertas ilusiones, y otras para olvidarlas… comentan los realistas.
Pero, cuando ya no había nada que esperar, llegó el milagro. Zacarías fue sorprendido por la visita del ángel Gabriel, quien le anunció que su esposa tendría un hijo. ¡Para no creerlo! Tan sobrecogedora fue la sorpresa que el anciano sacerdote reaccionó como cualquier persona normal, con incredulidad y temor (1.18).
El nombre de él, Zacarías, significa el Señor se acordó. Se acordó para darles el regalo inesperado de Juan el Bautista, quien fue el predecesor de Jesús. Nunca es tarde para esperar lo que humanamente ya no es esperable. Mientras quede vida, siempre debe alimentarse la esperanza.
Para seguir pensando:
«La esperanza vieja es la más dura de perder».
Elizabeth Barrett Browing (poetisa inglesa, 1806–1861)
Oración:
La falta de sentido y la pérdida de la esperanza son dos de los grandes males de nuestra época; se pierde la esperanza estando aún muy joven. Pidamos al Señor porque en la juventud se afirme la esperanza en que por fin nacerá, por la operación del Espíritu de Dios, un nuevo día en que Cristo triunfará y establecerá en nuestro país la justicia, la paz y la vida plena del reino de Dios.

Autor/a: Harold Segura C.

martes, 18 de diciembre de 2012

Música coral de Navidad.

Adviento: Dios humanizado


Adviento: Dios humanizado
«Eliud, padre de Eleazar; Eleazar, padre de Matán; Matán, padre de Jacob; y Jacob fue padre de José, que fue el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado el Cristo. Así que hubo en total catorce generaciones desde Abraham hasta David, catorce desde David hasta la deportación a Babilonia, y catorce desde la deportación hasta el Cristo».
Mateo 1.15–17 – nvi
Varios asuntos de la genealogía que nos presenta el Evangelio Según Mateo captan nuestra atención (1.1.17). El primero es su simetría; aparecen tres grupos de catorce generaciones cada uno. Otro es la omisión de algunos reyes que existieron entre Jorán y Ozías (1 Reyes 8.24). Uno más, y el más extraño para las costumbres orientales, es que nombra a cuatro mujeres: Tamar, Rahab, Ruth y la mujer de Urías. Resulta extraño porque los derechos mesiánicos legales se establecían por la línea paterna. Más llamativo aún es que las mujeres mencionadas eran extranjeras… y algunas de dudosa reputación moral.
Esta genealogía resalta la humanidad de Jesús en su máxima expresión. El Cristo, que procede del Altísimo, tiene una ascendencia terrenal cruzada por la diversidad cultural y marcada por el sello de lo humano. En esta lista se incluyen reyes de mil batallas, familias deportadas, hombres que probaron el amargo sabor del error y mujeres que defendieron su dignidad en contra de todo y de todos.
«Jesús, llamado el Cristo», es el Mesías esperado. Pero ya esta genealogía explica por qué también, aunque anhelado, será despreciado hasta la condena de la cruz. Esperaban un Mesías menos humano, menos amigo de los pecadores, menos débil.
Nuestra redención viene por medio del Dios humanado. Nos redime de la tentación de querer volvernos divinos (la tentación que resistió Jesús en el monte). Nos redime para que seamos genuinamente humanos, en medio de la deshumanización de este mundo.
Para seguir pensando:
«En definitiva,  él, una persona humana como nosotras (excepto en el pecado, Romanos 8.3) en su manera de ser y de vivir, en su decir y en su hacer, nos muestra qué humanidad sí y qué humanidad no, qué religión sí y que religión no, qué compromiso sí y qué compromiso no, qué espiritualidad sí y qué espiritualidad no, qué Dios si y qué Dios no».
Marta Zubía Guinea (teóloga, Universidad de Deusto)
Oración:
Veinticinco millares de niños y niñas mueren cada día de hambre en el mundo. Oremos para que se creen soluciones que agoten la crisis alimentaria mundial, y pidamos al Señor que las personas que nos confesamos cristianas actuemos en este asunto como Cristo, como más humanos, con responsable solidaridad.

Autor/a: Harold Segura C.

lunes, 17 de diciembre de 2012

Oíd un son en alta esfera.

Durante esta tiempo previo a la Navidad sustituimos los himnos que diariamente incluimos en la columna de la derecha de esta página por estos vídeos de himnos navideños, que esperamos les gusten.

domingo, 16 de diciembre de 2012

“Magistra vitæ et testis temporum”




Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo. (Efesios 1, 3-4a RVR60)
No es la primera vez que encabezamos alguna de nuestras reflexiones en La Lupa Protestante con un título en latín tomado de alguna sentencia emitida por un autor clásico. La lengua latina —mal que les pese a muchos de sus enemigos declarados, que quisieran verla desaparecer para siempre de las aulas y de todas partes— tiene su propio encanto, su particular sabor cultural en nuestro mundo occidental, románico o germánico, bien ejemplificado en los numerosísimos aforismos que ha generado su literatura en la pluma de escritores cuyo valor es imperecedero. Este que leemos hoy procede del gran orador de oradores Marco Tulio Cicerón, más concretamente de su obra De Oratore II, 9, y es una definición de la historia como disciplina: “La Historia (con mayúscula) es maestra de la vida y testigo de los tiempos”, o sea, tiene una doble función, siempre según el ilustre escritor: informar e instruir al mismo tiempo.